
Un pequeño contador de los días desde la última vez que el jefe te llamó la atención.
Un contador amable de días desde la última bronca. Reinícialo cuando haga falta.
Una bronca parece enorme el día que ocurre y cada día se hace más pequeña. Este contador lo hace visible con una cara tranquila y amable, y puedes reiniciarlo cuando lo necesites. Es una forma ligera de mantener la perspectiva en el trabajo, no un registro de nada.